Un, dos, tres… cinco, seis, siete

reto de marzo

El reto de marzo consiste, ni más ni menos, que en seguir un horario. Un horario meticuloso que persigue muchos objetivos: crear un hábito de tareas, seguir sumando para la 1/2 Maratón y aumentar el número de sonrisas por día.

Por partes.

Superado el reto de febrero, veo aún más cerca la 1/2 Maratón. Pero también veo más trabajo por delante para conseguirla. Por eso, lejos de dejar el entrenamiento en el mes de marzo, tengo que intensificarlo. Quiero hacer tiradas largas de mayor kilometraje y trabajar la velocidad puesto que, aunque no es mi objetivo para la 1/2, me he dado cuenta de que, trabajándola, mejoro el fondo, que es lo que me interesa. Por eso, este mes mantendré los 4 entrenamientos por semana, subiré la tirada larga a 15 km, respetaré un día los 6 km y, los dos entrenamientos restantes, bajaré a 4 km aumentando la velocidad en los dos últimos. ¡Primeras casillas del horario completadas!

Pero, para poner algo más de dificultad, emoción y “sabrosura” a este reto, voy a combinarlo metiendo otra actividad en la parrilla.

Hace poco leía que todos tenemos un impulso innato para repetir las cosas que disfrutamos, como cuando de niños veíamos una película de dibujos una y otra vez. Por mi casa hay alguna cinta VHS algo estropeada de tanto ponerla y ponerla. Siempre con las mismas ganas, siempre con la misma ilusión y siempre con la misma sonrisa… Y esas sonrisas son las que quiero que se multipliquen este mes. Así, aunque la pobre cinta lleva años en su funda de cartulina, puedo recrear esa misma ilusión y esas sonrisas que provocan hacer en bucle lo que te apasiona, con mi fórmula mágica y personal para ser feliz: bailar. Cuando no tenga puestas las deportivas, estaré moviendo los pies a ritmo de salsa, bachata, kizomba…

Marzo, por tanto, para correr y bailar. Este mes… ¡nos vemos en las pistas! 😉

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Pies, para qué os quiero

Running

Después de la calma, llega la tormenta. O el tormento…

Enero fue meditación, fue paz. Pero, para que mis pies no se aburran y para ponerme el listón más alto, en febrero les daré protagonismo (y trabajo).

El reto de este mes consiste en salir a correr 4 días a la semana. Más aún, no puedo bajar de los 6 kilómetros por salida. Y un poquito más, una de las 4 veces, tengo que hacer una tirada más larga. Algo para mí exigente, pero necesario.

Exigente, porque la mayor frecuencia con la que he salido a correr de forma regular es 3 veces por semana. A esto se suma que, desde hace meses, tengo el running demasiado abandonado. Y, para darle más emoción, vienen muchos días de lluvia y frío. ¡Genial! La conjunción de factores perfecta para trabajar intensamente la pereza y la procrastinación. ¡Ouh yeah!

Además, es un reto muy necesario porque, junto a los pequeños retos mensuales que me voy fijando, tengo algunos grandes objetivos anuales en mente. Uno de ellos es hacer en la Rock & Roll Madrid 1/2 Maratón, por lo que más me vale ir mimetizándome con las zapatillas para conseguirlo.

¡En marcha!

Photo credit: Timothy Takemoto

Inspira… espira…

Un mes un reto - reto meditacion

 

Levántate, ¡deprisa! ¡Hop! ¡Hop! ¡Hop! Haz esto, lo otro, lo de más allá, lo súper urgente para hoy mientras preparas aquello que, aunque no es tan urgente, tiene que salir también esta tarde sí o sí. Pero, ojo, a ver si con ese cerro de cosas que tienes que hacer, se te pasa poner en marcha dentro de media hora la historia de la que hablaste con el tipo aquel…

En días así, me doy cuenta de que, con tanto anteponer lo urgente a lo importante, no he sacado tiempo para pararme y pensar cómo van las cosas, cómo me encuentro, si voy por buen camino, si hay algo que pueda mejorar, cómo conseguirlo o, simplemente, hacer un stop para desenchufar la cabeza un rato.

Por eso, el reto de este mes y el que dará paso a todos los siguientes, consiste en dedicar todos los días al menos 30 minutos a meditar. Cuento además con la motivación de poner en marcha hoy este reto, mi primer reto, desde Tailandia. Se me ocurren pocos lugares mejores para lanzar tanto este proyecto como el reto de este mes. No importa la hora, ni tampoco si la meditación es para relajarme o reflexionar. Lo que cuenta en este reto es la constancia. El resto, lo iré descubriendo por el camino.

 Ommm… –_–

Photo credit: Denise Cross Photography

imPOSIBLE

im posible 1

El camino para vencer a Imposible es dividirlo en pequeños posibles pasosEsa es la razón de ser de Un mes, un reto: un sólo porqué, superarme, con varias etapas, perfiles de escalada y objetivos paralelos.

Tengo la suerte de que estos veintitodos años conmigo misma me han ayudado a identificar los dos grandes enemigos a abatir: la procrastinación y el perfeccionismo negativo. Palabros que se explican con un ejemplo tan cercano como éste. Un mes, un reto lleva más de dos años en mi cabeza pero, por no acabar de ver “perfecto” el diseño de la web, la redacción de los textos, la forma de hacer pública una idea tan personal y un largo etcétera de sumaysigues, iba dejando y dejando y dejándolo pasar. 

Entonces me di cuenta de que, cuando buscar la perfección hace que deje proyectos en standby o que procrastine por no verlos impoluto, más que pulir, la perfección paraliza.Pero también he aprendido que la procrastinación puede venir, al menos en mi caso, ligada a la pereza y, para ponerme las pilas, nada mejor que fijarme metas.

¿Por qué hacerlo en público? Podría anotar todas estas pruebas en una libreta, pero utilizar Internet para ello supone, por un lado, sacar partido y valerme de una herramienta que me encanta, la comunicación online, y, por otro, maximizar mi compromiso porque, cuando compartes una meta o un proyecto públicamente, parece como que se materializa aún más y aumenta la implicación en ella

Metiendo todo esto en una coctelera, nace Un mes, un reto, una idea con la que, al menos hoy por hoy, no contemplo escalar el Everest. Mis metas serán acciones pequeñas, ínfimas quizá para ti, pero que para mí supongan salir de la zona de confort y escuchar esa vocecita que nos dice cuál es la dirección que debemos tomar. Seguro que sabes de lo que hablo.

No pierdo de vista la historia de personas maravillosas que me sirven como referencia, me inspiran, me impulsan y me animan a pensar que Imposible es más posible a cada paso (Isra García, Víctor Tasende…). Eso, sin olvidar a mi familia y mis amigos.

Así que identificada la meta y los estímulos para conseguirla, sólo queda ponerse en marcha convencida de que Un mes, un reto dará sus frutos. Mi vocecita me lo dice.

¿Me acompañas?

¿Cómo como lo que como?

mindful eating

Noviembre venía con un reto bajo el brazo. Y es que en octubre, además de reconectar con el mindfulness, me metí en otro ‘fregao’ paralelo y empecé a estudiar Psicología -pero despacito, metiendo primero el pie para ver cómo está el agua.

Reto porque, al ser un curso de la Universidad de Toronto, es “completely in English” y a distancia, que siempre me ha supuesto más compromiso, responsabilidad y constancia para llevar las clases al día y hasta el final. Sin embargo, para esto no será suficiente con Un Mes, así que me lo planteo como meta a largo plazo y me fijo para noviembre algo con menos dedicación pero con sustancia.

Con el mindfulness descubrí lo interesante que es utilizar la atención plena al comer y lo mucho que me aporta ser consciente de ello con todos los sentidos. Pero, yendo más allá de los olores, sabores, texturas, también es interesante prestar atención a las sensaciones o reflexiones que produce en cada momento (qué dice mi cuerpo, qué dice mi mente…). El reto de noviembre consiste, por tanto, en llevar un diario de cómo como lo que como, apuntando lo que tomo en cada momento del día y prestando atención a las sensaciones relacionadas. La cosa tiene buena pinta porque, a pesar de ser un hábito sencillo, me está dando claves muy interesantes desde el día uno para conocerme más, para disfrutar más aún de esos momentos –“comer es un placer”– y para descubrir cómo funciona y responde mi cuerpo.

Como siempre, todo ello con mi diario de a bordo listo así que, si me seguís, ¡buen provecho! 🙂

Photo credit: Leonardo Drahorad

Enfocando

reto 31 días de mindfulness

A los creadores del “a qué huelen las nubes” yo les pregunto: y octubre ¿a qué huele? Mi nariz dice que a Fin de Año y Año Nuevo, sin cotillón, ni uvas, ni Igartiburu. Con menos jarana, más intrínseco. El auténtico comienzo de etapa, con una reválida el 31 de diciembre. ¿No es un momento fantástico para retomar proyectos?

En realidad, cualquier excusa sería buena acompañada de compromiso. Y he aquí el mío.

Tras varios meses de inactividad en la página -tiempo para reflexionar, hacer introspección, dibujar mi mapa y renovar energías mientras conseguía algún que otro reto en voz baja-, siento que puedo poner de nuevo esto en marcha. Y lo voy a hacer enfocando

Un mes un reto comenzó con meditación, una práctica a la que podría dedicar varias entradas escribiendo sólo de todo lo que me aporta (algún día lo haré). Y, tirando de este hilo, descubrí el mindfulness a través de Fernando Tobías, una de esas personas que te marcan positivamente. Escuchándolo descubrí que mindfulness es, a grandes rasgos, calmar la mente para poner atención plena en aquello que se está haciendo, es decir, enfocar nuestra atención en el aquí y ahora mientras realizamos cualquier actividad por trivial que sea. Caminar, ver una película, observar una puesta de sol, comerse una galleta… Algo absolutamente ligado con la meditación.

El reto de octubre quiero dedicarlo precisamente a eso, a centrarme durante 31 días en la práctica del mindfulness durante, al menos, 30 minutos diarios. Esto me permitirá activar de nuevo Un Mes Un Reto volviendo a sus orígenes.

Además, como suele pasar cuando hago caso a mi vocecita interior y sigo el camino que me marca, voy encontrando en él herramientas para avanzar. En este caso, descubrí que se iba a celebrar un evento online durante todo el mes de octubre centrado en la práctica y conocimiento del mindfulness, donde animan a todo el que quiera a emprender el reto 31 días de mindfulness.

Pero añado un plus a este reto. Para aumentar la intensidad y la práctica de la experiencia, utilizaré otra de las herramientas que encontré: una guía para vivir un día de mindfulness de la mañana a la noche. Ya estoy buscando domingo para experimentar 24 horas de mindfulness.

Y hasta aquí. Comienzo con muchas ganas, mucha ilusión y feliz; y, para maximizar todo esto, vuestros comentarios y respuestas son otra de esas herramientas maravillosas que voy encontrando en el camino 🙂

Photo credit: andinthemorningsingmelove

Volver a las andadas

Dejar pasar un día puede hacer que acabe pasando un mes. Y eso fue octubre. El mes que dejé pasar sin reto, en una maraña de indecisión, pereza, perfeccionismo pasivo, excusas…

Así que, para que noviembre no pase sin una meta (y por muchas otras razones), ¡vuelvo a correr!

Aquí y ahora, tres días a la semana que empiezan… ¡Ya!

La foto y lo de poner esto bonito, en otro momento 😉

“Mens sana in corpore sano”… y bailarín

mens sana in corpore sano

Dos meses de retos (julio y agosto) para llegar a la conclusión de que mi felicidad se resume en aplicar una fórmula que ya conocían griegos y romanos: “Mens sana in corpore sano”. Tan sólo tenía que añadir una tercera pata: el espíritu (?). Alma, ánimo, llamadlo como queráis. Pienso que puedes tener la mens y el corpus en perfecto estado de revista, pero echar en falta, sin embargo, algo que te dé vidilla…

Así, gracias al reto de julio y al reto de agosto, descubrí, por un lado, que entiendo la felicidad como un objetivo sostenible a largo plazo y no como una sensación momentánea (eso sería más bien una alegría), y que mis tres pilares para alcanzarla y mantenerla son: bailar, meditar y hacer deporte. ¿Qué mejor entonces que potenciarlos?

Desde principios de septiembre estoy buscando vías para ello y viendo la forma de encajarlas en mi horario, cosa que está suponiendo ya un reto en sí. Pero no quiero dejar ahí mis objetivos para este mes, quiero algo más concreto. Por ello, el reto de septiembre será potenciar dos hábitos que me ayuden a preparar la mente y el cuerpo para el nuevo horario, pero que no me quiten tiempo para acabar con su planificación:

  • Disciplina para la mens: Despertarme en el mismo momento en que suene el despertador. Nada de 5 minutos más, nada de quedarme en la cama con los ojos abiertos… Nada. ¡En pie!
  • Disciplina para el corpus: Dos litros de agua diarios. Para interiorizar un hábito saludable que contribuirá a que mejore todo lo demás.

Sé que este mes empiezo el reto tarde, pero nace con intención de ir más allá de septiembre así que, si el “cargo de conciencia” por ese retraso se convierte en otro factor que me impulsa a prolongar los hábitos… ¡bienvenido sea! 😉

Photo credit: Hugo Martin Oliveira

Felicidad sostenible

felicidad-destacada

Un mes se me ha quedado corto para exprimir el reto de julio, así que prorrogo el plazo dándole un pequeño giro al asunto…

A pesar de lo sencillo que pudiese parecer, el último propósito me ha puesto verdaderamente a prueba y me ha hecho darme cuenta de algo interesante: estaba confundiendo “alegría” y “felicidad“.

Por un lado, con las listas diarias que hice, comprobé que muchas de las acciones, situaciones, cosas que me alegran son completamente ajenas a mi control, es decir, que el hecho de que sucedan o no durante mi día y engrosen así la lista de 10, es totalmente incierto. Por tanto, si dependo de esas acciones fortuitas para completar la lista, corro el riesgo de que el marcador de momentos felices se quede algunos días a cero. Eso me ha hecho pensar que debo ser más proactiva y protagonista en este aspecto. No debería dejar que el CDR (Cupo Diario Recomendable) de felicidad dependa de factores externos, puesto que así el humor podrá variar con más facilidad y rapidez que si soy yo quien se esfuerza por propiciarla y generarla. Lo ideal sería que esas dosis de felicidad diaria que llegan de forma totalmente inesperada, sirviesen simplemente para incrementar el CDR, sin que sean imprescindibles para alcanzarlo.

Por otra parte, me he dado cuenta de que, cuando trataba de completar la lista diaria de 10 momentos que me hacían feliz, no siempre era felicidad lo que conseguía, sino quizá un momento de alegría o de placer puntual, algo más pasajero. Y fue así como descubrí que hay grandes diferencias entre estos dos conceptos. Hay acciones que no nos proporcionan alegría instantánea, como puede ser hacerse una sesión de 100 abdominales, pero que, sin embargo, sabemos que contribuirán a nuestra felicidad. Por ejemplo, a largo plazo, las sesiones de abdominales pueden fortalecer nuestro cuerpo, nuestra fuerza de voluntad, nuestra autoestima… Y eso también debería sumar y, además, es mucho más rentable.

El reto de agosto está siguiendo, por tanto, la misma línea que el anterior poniendo el foco en lo positivo de cada día, aunque, en vez de continuar con las listas de 10 sin más, estoy examinando qué acciones contribuyen a mi felicidad, aunque no lleven aparejado un momento de alegría inmediato, y cuáles y cuántos de esos 10 puntos son generados por mí sin depender de factores externos. Es decir, que el reto de agosto será, en definitiva, trabajar por una felicidad sostenible.

¡Una petición! Me encantaría que me contases cuáles son esas acciones o cosas que te hacen feliz a ti y si tú también encuentras diferencia entre felicidad y alegría. ¡Soy toda ojos!

Photo credit: Mike Rastiello