Felicidad sostenible

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Un mes se me ha quedado corto para exprimir el reto de julio, así que prorrogo el plazo dándole un pequeño giro al asunto…

A pesar de lo sencillo que pudiese parecer, el último propósito me ha puesto verdaderamente a prueba y me ha hecho darme cuenta de algo interesante: estaba confundiendo “alegría” y “felicidad“.

Por un lado, con las listas diarias que hice, comprobé que muchas de las acciones, situaciones, cosas que me alegran son completamente ajenas a mi control, es decir, que el hecho de que sucedan o no durante mi día y engrosen así la lista de 10, es totalmente incierto. Por tanto, si dependo de esas acciones fortuitas para completar la lista, corro el riesgo de que el marcador de momentos felices se quede algunos días a cero. Eso me ha hecho pensar que debo ser más proactiva y protagonista en este aspecto. No debería dejar que el CDR (Cupo Diario Recomendable) de felicidad dependa de factores externos, puesto que así el humor podrá variar con más facilidad y rapidez que si soy yo quien se esfuerza por propiciarla y generarla. Lo ideal sería que esas dosis de felicidad diaria que llegan de forma totalmente inesperada, sirviesen simplemente para incrementar el CDR, sin que sean imprescindibles para alcanzarlo.

Por otra parte, me he dado cuenta de que, cuando trataba de completar la lista diaria de 10 momentos que me hacían feliz, no siempre era felicidad lo que conseguía, sino quizá un momento de alegría o de placer puntual, algo más pasajero. Y fue así como descubrí que hay grandes diferencias entre estos dos conceptos. Hay acciones que no nos proporcionan alegría instantánea, como puede ser hacerse una sesión de 100 abdominales, pero que, sin embargo, sabemos que contribuirán a nuestra felicidad. Por ejemplo, a largo plazo, las sesiones de abdominales pueden fortalecer nuestro cuerpo, nuestra fuerza de voluntad, nuestra autoestima… Y eso también debería sumar y, además, es mucho más rentable.

El reto de agosto está siguiendo, por tanto, la misma línea que el anterior poniendo el foco en lo positivo de cada día, aunque, en vez de continuar con las listas de 10 sin más, estoy examinando qué acciones contribuyen a mi felicidad, aunque no lleven aparejado un momento de alegría inmediato, y cuáles y cuántos de esos 10 puntos son generados por mí sin depender de factores externos. Es decir, que el reto de agosto será, en definitiva, trabajar por una felicidad sostenible.

¡Una petición! Me encantaría que me contases cuáles son esas acciones o cosas que te hacen feliz a ti y si tú también encuentras diferencia entre felicidad y alegría. ¡Soy toda ojos!

Photo credit: Mike Rastiello

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