Yo tampoco llevo bragas rojas

no bragas rojas

Al menos, no siempre. Y resulta tremendamente liberador decirlo hoy, tras entender que es sano y humano dejarlas en el cajón de vez en cuando. Sin agobiarse por ello, sin que te espachurre el sentimiento de culpa.

– ¿Pero qué está diciendo esta criatura? – te preguntarás.

Hoy me encontraba con un post publicado por Mr. Wonderful que me ha regalado una dosis de alivio, inspiración y la excusa para escribir la entrada que estás leyendo. En definitiva, para cerrar este mes-sin-objetivo con, al menos, una lectura positiva.

No sé si, después de haber conseguido el Gran Reto (¡sí! ¡lo conseguí!), necesitaba, inconscientemente, tomarme un mes sabático; o si quizá los retos que me planteé para mayo eran demasiado intensos como para compaginarlos con estos 31 días… El caso es que el tiempo pasó y no hubo reto con principio y final este mes (porque alguno se quedó empezado).

Pensarlo me hacía sentir mal y me decepcionaba por dejar que la procrastinación me apabullase. “Tienes que fijarte nuevamente un objetivo y avanzar hacia él contra viento y marea”, me regañaba. Pero, aunque no me justifico, he comprendido que, como ya voy bien servida en el arte de meterme caña cuando no hago las cosas bien, no está de más equilibrar la balanza y pensar de vez en cuando que no siempre se puede llevar el traje de súper héroe:

He llegado a la conclusión de que nos tenemos que querer más, coñe. Mucho más. Debemos levantarnos como la pequeña del video y tener ganas de comernos el mundo y de dejar de hacer lo que se supone que está bien y hacer lo que sale de nosotros. Hacer las cosas como sabemos hacerlas y como nos las pide el cuerpo.  Amar nuestra casa, nuestros hijos, nuestro trabajo, nuestro pelo (aunque sea pelo-mocho como el mío). Asumir que no somos perfectos. Pensar que vamos a hacerlo bien, que lo estamos haciendo lo mejor que sabemos y sobre todo tener la certeza de que estamos haciendo lo que queremos, lo que podemos  y lo que hacemos nos hace felices. Si somos felices nuestros hijos serán felices y nuestros compañeros de curro nos lo agradecerán […] Pues lo dicho, os he contado todo esto porque imagino que muchos os habréis tenido esa sensación de querer ser Superman y darte cuenta de que tú no te puedes poner unas bragas rojas encima del pantalón. Eso sólo se le permite a los superhéroes y a Lady ga-ga.

Mr. Wonderful

Y es que, aunque siga con la convicción de que para superarse hay que apretar los dientes, el culo y hasta las tuercas, a veces no está de más recordar la frase que me dijo una de las personas más geniales que conozco: “Darling, relax, que el cilicio ya no está de moda”. Gracias, Melocotón.

Photo credit: TooMuchDew

 

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